El periodo de adaptación.

13 de septiembre de 2017

Cuarto día de adaptación al cole y parece que hoy hemos vuelto hacia atrás.

El primer día como contaba en este post, Eli se quedó bien, pero me la encontré llorando. El lunes, estuvo llorando los 50 minutos enteros desconsolada y mirando hacia la ventana para ver si volvía. Ayer martes, aumentábamos a hora y 50 minutos su estancia en el cole. Vi que se ponía nerviosa cuando me iba, pero cuando volví a parte de encontrármela con el pantalón de recambio puesto por un accidente con el agua y con lágrimas y mocos pegados y secos en su cara, la encontré bien. Relativamente contenta.

El caso es que cuando llegue y entre en el aula, todos estaban en el patio. La vi a través de la puerta. Eli estaba de espaldas a mí, de pie, estirándose los pelos y mirando hacia el cielo. ¿SE ESTABA ABURRIENDO? La verdad es que su comportamiento me dejo un poco extrañada. Los demás niños estaban o con alguna profe o jugando o sentados tranquilos. Y Eli ahí… ¿haciendo eso?
La verdad es que intento no rallarme demasiado y darle a todo la importancia justa. Pero hay veces que los demonios vuelven hacia mi cabecita loca. ¿Y si la ven algo raro? Algo que se me haya escapado…
Y luego pienso que es mejor que las profesionales como ellas lo detecten antes que pensar que hago fatal dejándola en la Escuela Infantil.

Hoy nos tocaba entrar a las 11 de la mañana. Hemos entrado tranquilamente de la mano, he devuelto el pantalón de recambio a su mochila y hemos entrado de nuevo al patio a través de las aulas. No estaba M. Estaban otras educadoras y en seguida han venido a buscar a Eli.
Se ha agarrado a mi cual Koala a su árbol de eucalipto y no quería soltarse. Ha sido duro. Han tenido que arrancármela de los brazos y hoy si me he sentido bastante mal. Porque me ha dado la sensación que no me querían allí. Habrán sido los comentarios, los gestos o la manera… no se, no me ha gustado. 
Podría haberme quedado un par de minutos tranquilizándola. A ver tenido las agallas de decirles: “oye que es mi niña y lo está pasando mal, dejarme un momento por favor a ver si logro calmarla.” Pero me he ido.

Mis dos yo. El yo estudiante de Educación infantil y que se pone en el lugar de las “profes” y el yo de mamá protectora de su hija. Ahí estaban enfrentadas.
Pero vuelvo a decirme en mi pelea mental, que yo he elegido esto para la peque. Confió en esa escuela. Son profesionales. Es normal que llore, que los niños recaigan en la adaptación y posiblemente cuando ya este adaptada, un día vuelva a recaer. A sentir que tiene miedo, que irracionalmente para ella, piense que no es un lugar seguro si no está su mamá. 
Es normal. Pero verla en ese momento también me parte el alma. Malditas contradicciones.

En fin, ahora vuelvo a buscarla con lo cual dentro de un rato seguiré contándoos que más ha pasado.

15:08 Eli ya está su cuna durmiendo la siesta. Bendita siesta ¡que haré cuando no se la eche! Espero que quede mucho para eso.

Pues a eso de las 12:35 he cogido las cosas y he puesto rumbo a la Escuela.
He llegado bien. En la zona se puede aparcar sin mayores problemas a pesar de que hay mil coles alrededor, con lo cual tenemos suerte. Además, suelo ser bastante precavida y no me suelo meter en los meollos donde suele aparcar todo el mundo. Vamos que dejo el coche bastante lejos. Con tal de poder aparcar bien y quitarme de líos, aparco en el fin del mundo si hace falta. Odio buscar aparcamiento.

Cuando he llegado estaban en el patio. M. estaba hablando con un papá y había pocos niños ya y eso que he llegado a la hora indicada. Me he encontrado a Eli de pie con papel higiénico entre las manos. Y tan pancha, oye. Yo que me esperaba que hubiese llorado todo el tiempo, y estuviese roja como un tomate… pues nada. Ni rastro de lágrimas secas en su carita. ¡OH YEAH!:D

Le he dicho: “¡Eli! ¡¡¿¿Qué tal hija??!!” y ella ha puesto cara de ‘ah mi mamá ya está aquí’ así de sorpresa con la boquilla en o y ha venido a enseñarme lo que tenía entre manos. La he dado un besito y ella a mi otro 💓 y ya hemos esperado a ver que me contaba M. Nada, que solo había llorado ese ratito del principio y luego genial. Contenta y jugando. ¡Qué bien! ¡Qué alivio! Uuufff…

Luego M. nos ha dicho que les había dado una galleta como premio por que todo había ido muy bien y ya nos ha emplazado hasta el viernes por que mañana es fiesta.

Cuando nos ha dicho lo de la galleta he pensado “¡Ouch! a ver que tal come hoy” No suelo darle nada. Eli desayuna, come, merienda y cena. Aveces y si le apetece. Alguna vez este verano probé a darle fruta y después la jodia me decía que me comiera yo las costillas con patatas. Así que ya pensaba que me iba a tener que pelear con ella por enésima vez y no ha sido así. HURRA Y PLENO AL 15. Se ha comido hasta el tomate y eso que no le va. 

Ha ido muy bien y estoy contenta. Es un alivio tremendo después de la mala sensación de esta mañana.
El viernes ya comienza su horario normal de 9 a 1. Con tentempié incluido. Veremos que tal va.

¿Qué tal vuestros peques con la primera vuelta al cole de sus vidas?

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