Primeros pasos hacia la operación pañal

La peque ya tiene 2 años y medio, estamos en pleno verano y ¿qué es lo que deberíamos empezar ya, que si no viene el coco el frío y es mucho peor por que corre el riesgo de constiparse? Lo has adivinado. La operación pañal. Pues si... pero si te digo que me da un perezón tremendo ponerme al lío, que le queda un año entero de Escuela Infantil y que la peque no muestra ni interés, ni señal alguna de estar lista para desprenderse de el... ¿que me cuentas? Que ya te he destripado el post.

Aun a pesar de todos estos factores, hay una vocecita interior que me apremia en ponerme en modo madre-escobilla-de-váter:
- que me susurra que cuanto antes mejor...  
- que así no tendremos los líos de este año en el cole, por que Eli no lleve puestos sus pañales o en tener que llevar toallitas casi cada semana, por que utilizan las mías para todos los niños del aula... (que desorganización tienen...) 
- y que así no me insistirán la suegra-vecina-desconocida que ronde a mi morena y abran la boca para decir: "¿¿¿pero tan mayor y todavía lleva pañaaaaal???" o "¡los pañales son para bebés! y tu ya no lo eres ¿a qué no?"

Ay señol que paciencia. 

Pues si, como siempre entre dos tierras estoy, como cantaban los Héroes del Silencio. Esta vez tira más el lado del sentido común y menos mal. He tratado de leer lo más posible sobre el control de esfínteres. Artículos que se basan en una base científica sobre el proceso madurativo del niño y que me dan seguridad para no presionar a la peque a que aprenda a hacer pis y caca en el váter hasta que ella me lo pida o de señales de que esta lista, como este que enlazo del portal de Educapeques, en el que nos explican el gran papel que tiene el cerebro del niño en la maduración física de los órganos involucrados en esta acción y sobretodo lo que más olvidamos, la maduración emocional. Hay niños que están físicamente preparados para no llevar pañal pero no así su parte emocional esta lista para desprenderse de la seguridad que obtienen al seguir haciendo sus necesidades en el pañal. 

Tampoco he dejado de leer todo tipo de experiencias de madres reales y blogueras a las que sigo desde que empecé en este mundo 2.0. A mi desde luego me ayuda muchísimo leer como le han ido a las demás mamás y llevo unos meses interesándome por estas historias y guardando sus post en mi teléfono para releerlas en caso necesario. Hay tantas experiencias como niños y madres en el mundo. Alguna podría parecerse a la nuestra... estas historias hacen que me identifique con la suya y me dan seguridad. Aquí otra de las razones por las que sigo escribiendo en el blog.

La verdad es que siempre he tenido claro en este tema, que no iba a ser plasta con Eli. Creo que estando detrás de ella para estos menesteres y conociéndola como la conozco, al final solo voy a conseguir lo contrario a lo que me proponga. A su corta edad es tan decidida para tantas cosas que muchas veces dejo que ella haga y deshaga en cuanto a su autonomía. Intento fomentar el "yo sólita" aunque algunas veces padezca el riesgo de partirse la crisma... pero siempre estoy ahí, para que no se la parta, claro. 

Así que a pesar de las voces perturbadoras y susurrantes que a veces me asaltan el cerebro... "¿Y si no me lo pide nunca? ¿Cuando tengo que empezar a darle la turra? ¿Esperamos a que se lo quiten el año que viene en la Escuela? ¿Y si no se reconocer las señales? ¿Algo tendré que hacer?..."
A pesar de todas estas preguntas he decidido dejarme llevar por el relax del verano y aún no nos hemos puesto en modo operación pañal oficial. Digamos que estamos en la antesala de la despañalización.
Me explico, si que hemos hecho unos acercamientos al tema como:
1º, Comprar con con la peque un orinal, le dimos la posibilidad de que eligiera el modelo que quisiera ya que era ella, la que lo iba a usar. Después de comprarlo, explicarle para que servía, que se hace en el, como se hace y que viene después de hacerlo... lo depositamos al lado del wc de mamá. Al día siguiente, por probar, en el momento que vi que estaba en situación de apretar para hacer caca, (por que el pis no se lo detecto NUNCA antes de hacerlo...) le sugerí probar el nuevo orinal. ¡Y bingo! Dos bolitas. ¡¡¡Fiesta!!! Pero aquella puesta en marcha solo había sido la suerte del principiante por que al día siguiente me dijo tal cual y con estas palabras "Mamá, no quiero hacer caca en el orinal" ¡GENIAL! ¬¬
Así que di por hecho que su deposición del día anterior, solo había sido para estrenar su orinal y ya no volví a insistir. Lo deje  estar...
2º, Después de la primera toma de contacto, dándole vueltas, pensé que a lo mejor no le había gustado el tacto de su trasero con el orinal y decidí que compraría un reductor para el váter. Allá que volvimos al mega bazar y adquirimos tal que este.
¡Bien por mi! Con el reductor iría mejor seguro. Al rato de tenerlo, probamos pero la niña solo quería salir de ahí corriendo. "No quiero hacer caca aquí, mamá. No quiero, no quiero" Vale, vale... me queda claro. La bajé, le puse el pañal y a seguir como si nada. ¿Qué podía hacer? Si no quería sentarse tampoco la podía obligar, que si no le cogería mas tirria...
Hemos tenido durante semanas el orinal y el reductor, a la vista en el baño (por lo menos, sabe para que son...) La he dejado jugar con ellos, observarlos, trastear... pero ella sigue sin pedirme hacer pis o caca. Antes de comprar los trastos, si que me decía que iba hacer caca. Pero de un tiempo a esta parte ya no avisa. Solo lo sé por que aprieta. Como comento, por el momento el pis no avisa de que lo vaya hacer ni de que ya lo haya hecho. No le molestan los pañales, ni hace por quitárselos... cosa que aquí en el vecindario es común ver a más de un padre salir corriendo por que el crío se le despelote... 

Estos días como ya tenemos una medio rutina, cuando he visto que apretaba, la he animado a ir al váter y 3 días consecutivos ha conseguido hacer caca utilizando el reductor en el wc, así que ya sabemos que con el reductor se siente mas cómoda. Pis no hemos conseguido que haga en ningún sitio. Solo en el pañal, claro.  De hecho me dice que ella el pis no lo hace en el váter... "ahí no mamá, ahí solo caca".
Y 3º, Al ver que no se ha negado en rotundo a sentarse cuando ha tenido ganas de hacer caca y lo ha conseguido en 3 ocasiones... busqué en Amazon, algún cuento para seguir normalizando la tarea de hacer pis y caca en el baño. Y así cada vez que fuéramos al váter, leeríamos el cuento del pis y la caca...
Quería que la peque se identificase un poquito más con el protagonista de la historia, busqué si podía ser que llevase gafas (ahora que es reciente que las lleva...) imagino que si ve también en los cuentos que hay niños que llevan gafas, pues mejor todavía... y encontré este.
La verdad es que mejor no lo he podido encontrar. Lo hemos leído varias veces y creo que nos ayudará para ir ampliando conversaciones, palabras e ir entendiendo que algún día ya no necesitará usar pañal... La suerte que tenemos es que Eli suele comprender muy bien de qué la hablamos, así que creo que el cuento nos vendrá muy bien. 

Y de momento eso es todo lo que puedo decir de la despañalización de Eli. Vamos muy poco a poco, sin dramas y sin que sea una obligación. Tampoco tenemos prisa, pero no esta mal ir sentando las bases.

Iremos informando.

Y tú ¿como empezaste la despañalización de tu peque? ¿Preparaste el terreno antes? ¿Tu hijo se negaba a sentarse en el váter u orinal? ¿Tuviste que animarle a que probará?

Bandejas de experimentación: Trasvases con arroz

En este invierno pasado, que ya con estos calores ni recordamos, nos ha dado tiempo a jugar muchísimo en nuestras tardes ociosas, esperando a papá.

La peque, muchos días ya estaba aburrida de los juguetes de siempre y yo tenía que sacar el ingenio de mi maltrecho cerebro... para superar, tarde tras tarde el encierro invernal. Encima este invierno ha sido de los más duros que recuerdo y entre que la peque se ponía mala o que cada dos por tres llovía a cantaros, no nos quedaba otra que sacar la alfombra al salón y pasar las horas jugando en casa.

Un día me acordé de un articulo que nos pasaron en Desarrollo cognitivo y motor, módulo que escogí este año, en el que hablaban sobre las bandejas de experimentación. (Es un documento word, si no quieres descargarlo, no hagas clic) Me pareció muy interesante e investigando más sobre el tema, encontré muchas ideas de como podría desarrollar el juego en casa, como estas de La clase de manchitas 2B a las que podéis echar un vistazo.

En Internet solamente poniendo "bandejas de experimentación", saldrán miles de fotos, un montón de ideas y blogs, en las que nos muestran como se lo pasan de bien los niños, jugando de esta manera.
Lo único que necesitas es una bandeja de plástico baja para echar lo que te apetezca o tengas en ese momento, y buscar utensilios o materiales que pienses que puedan gustarle al peque.
Como estos que pongo yo aquí:
En mi caso, compré un kilo de arroz, (aunque puede hacerse con lentejas, garbanzos, arena, pan rallado... ) y con eso ya teníamos nuestra base para echar en la bandeja blanca y hacer trasvases con los vasitos encajables de varios tamaños, que son mi juguete favorito de Eli. (Creo que me gustan mas a mi que a ella...) 
Compré en el bazar, unas palas para coger alimentos de distintos tamaños  para que la peque fuera practicando la introducción del arroz en botes estrechos. Aveces metíamos piedras, otra veces palos de colores para hacer dibujos en el arroz... Otras veces cogíamos embudos y veíamos como caía el arroz por el agujero... Y así nos pasábamos la tarde.
Pero no os penséis que se estaba mucho tiempo quieta y concentrada, que vaaaa... lo que más le gustaba, después de esconder las piedras debajo de montañas de arroz, era volverse loca y tirar el arroz por fuera de la bandeja. Cuando llegaba ese momento, decidía que era hora de acabar la juerga, por que me veía recogiendo arroz, hasta el día del juicio final.

Pues esta es otra propuesta que os enseño para cuando os quedáis sin ideas para entretener a los peques aunque sea por un ratillo. 
¿Has probado alguna vez las bandejas de experimentación? ¿Que materiales has utilizado? ¿Te atreverías a realizar este juego con tus peques?

Balance del primer año de Escuela Infantil

9 de Julio de 2018
La peque ya terminó su primer año de escolarización. Hace una semana que fuimos a la fiesta de fin de curso donde las profes con lo poco que tenían, porque el Ampa les había fallado en los planes, montaron unos cuantos talleres sobre temática veraniega, en la que había juegos, con globos de agua, piscinas de bolas, mesas con platos de fruta para picar y pinta caras.
Al principio la peque se asustó, había música a todo volumen, muchos críos gritando y no quería entrar a disfrutar de la fiesta, pero luego fue la niña más feliz del mundo metiéndose en el agua y jugando.
Lo pasamos genial. A pesar de mi inopia. Resulta que no me enteré de los planes de la fiesta y nos presentamos monísimas de la muerte, pensando que serían talleres como los de navidad.
No fui preparada con bañador, toalla y chanclas… pero casi ni reparé en ello. Simplemente acogí la adversidad de la mano y me hice con la situación de la mejor manera posible. Y eso hace unos meses era impensable para mí.
Me convertí en mamá todoterreno y dejé las inseguridades a un lado: le quité el vestido que llevaba, la descalcé… y me contenté pensando que por lo menos tenía toallitas y cambio de pañal. Menos mal que hacia calor y al poco tiempo de salir de la piscina, la peque estaba seca. Me apañé bien, con un rollo de papel que había por ahí, para quitarle la tierra de los pies y disfrutamos de la simpleza del momento. Verla disfrutar con sus compis de clase, del agua, ver su cara radiante de felicidad… ahuyentó todo sentimiento de culpa y de vergüenza por no haber ido preparada.

Esto que escribo parece que no tiene nada que ver con el titulo de la entrada… pero, leyendo como fueron los comienzos de la peque, en su entrada a la Escuela, doy por hecho que hemos crecido las dos en muchos aspectos.
Cuando tuve a la peque, mi idea era cuidar de ella hasta que empezase el cole sin pasar por la “guarde”. Lo tenía clarísimo, si había tenido una hija y podía cuidar de ella, mi responsabilidad era esa y nada más que esa, ¿porque me la iban a cuidar otros? pero decidí estudiar y la obligación hizo que buscásemos Escuela. Al final elegimos la opción de Casa de niños y con solo 4 horas al día estando allí, considero que la decisión tomada, ha sido muy positiva a largo plazo. Al principio me sentía mal, por hacerla pasar por una separación que no veía necesaria si no iba a trabajar, pero… fueron pasando los meses y la peque iba contenta a clase, salía contenta también, y en general ha aprendido un montón de cosas que facilitan mucho nuestro día a día.
Escolarizarla no solo ha servido para que la niña socialice, como pensaba en un primer momento. Que va. Ha servido para que las dos madurásemos individualmente en muchos sentidos. En mi caso, para aprender a estar sin ella y delegar, cosa que al principio de tenerla me resultó muy duro. Me ha servido para ver que ella puede hacer cosas sin mí y estar bien. He podido guiarme de las enseñanzas y el quehacer de su tutora, buscar información y servirme de sus consejos… He aprendido a relativizar y pasar por alto algunas cosas con las que no estaba muy de acuerdo (como que recurran a la tele de vez en cuando…) y valorar más las que sí. He conseguido sobrellevar con éxito y con normalidad, situaciones que escapaban a mi control, como la que he contado al principio, sin sentirme mal ni atormentarme por ello, una vez ha ocurrido. Eso para mí, ha sido lo mas importante. Sobre todo, aceptar las cosas como vienen intentando no morir en el camino.

En el caso de Eli, poco a poco va controlando la frustración que le produce no conseguir ciertas cosas. Como hacer ciertos juegos ella sola, o pinchar con el tenedor algunos alimentos… son solo un ejemplo. Todavía le cuesta compartir, pero si no hubiera ido a la Escuela, no se le hubiese presentado ese tipo de problemas y creo que mas adelante, afrontar ese problema hubiese sido peor. Estar con un grupo, hace que seamos menos individualistas, desde mi punto de vista y eso en casa estando solo conmigo es más difícil de aprender y de enseñar.
También he visto madurar a la peque, por cómo ha aprendido a sobrellevar las horas que pasa en el cole sin mí, a pesar de tener un periodo de adaptación más duro y largo de lo normal, finalmente ha ido gustosa al cole, ha disfrutado de experiencias nuevas, ha experimentado, y se ha abierto al mundo como una flor.
Y lo más importante, lo que más pedimos los padres, he podido observar como cuidan y quieren a mi pequeña y quizá es con eso con lo que más me quedo. Como la abrazan, hablan de ella o la cuidan, eso no tiene precio.
Se podrían mejorar algunas cosas, pero gracias a que estoy estudiando Educación Infantil, estoy entendiendo que es muy difícil sostener un aula, en todos los sentidos (material, instalaciones, motivación, creatividad, pasión, ideas…) durante 11 meses, con 14 bebés y sin prácticamente ayuda. Creo que, como futura educadora, la Escuela hace un trabajo fundamental al que se le da poca importancia en el tramo 0 a 3, y que hay que valorar muchísimo mas todo lo que los equipos educativos hacen para que nuestros niños estén bien, disfruten y se desarrollen favorablemente.
Por eso, las pegas que tenía al principio, algunas de organización… al final, viendo el resultado de lo que han conseguido con mi peque, el balance que hago de este primer año de Escuela, es muy positivo.
Esperemos que no haya ningún contratiempo y su tutora siga siendo la misma, ya que estamos contentísimos con ella y nos gustaría que terminara el ciclo con M, que es fantástica.

Y tú ¿Qué valoración haces de los años de Educación Infantil de tu peque? ¿Fue tu pequeñ@ a la Escuela Infantil? ¿Cómo fue tu experiencia?