El juego de Eli

El juego de la peque siempre me ha parecido muy importante. Es decir, cómo juega, qué juguetes usa, cómo interactua con estos... me da pistas sobre como es, lo que piensa, siente o qué es importante para ella. Para mi es una  manera de conocerla, de observar como aprende... también es una forma de comunicación, me transmite cosas a través de sus juegos. 

Antes de tener a la peque, siempre me había fascinado ver como juegan los bebés y los niños. Que es lo que hacen, como improvisan, que uso les dan a las cosas. Luego estudiando educación infantil, ya he podido entender que el juego tiene sus fases, sus edades y que es lo que significa cada una de ellas. Es algo que me interesó y me gustó mucho, aprender y estudiar. Y más teniendo la suerte de tener a mi pequeñina en casa, ya que, podía en ocasiones, corroborar lo que decía la teoría.

Siempre me preocupé por su juego. Me angustiaba que fuese tan dependiente de mi (que lo sigue siendo...), que cuando yo le ponía materiales en la alfombra no hiciera nada con estos. Que no tuviera curiosidad o interés en hacer una torre con las construcciones de madera o que no ensartase los aros en el palito, como veía hacer a otros tantos niños. No por que no lo consiguiera, simplemente me angustiaba su poca iniciativa para hacer algo con estos. Otros niños, en cuanto veían un juguete se ponían a investigarlo, a hacer cosas con el, aunque no fuese el uso correcto y Eli se quedaba parada, como esperando que yo le diese mi aprobación... es difícil de explicar.
Pero en cambio, sí observaba y tocaba los objetos de su caja de tesoros... menos mal. Por esos tesoros si que mostraba un mínimo de interés. Supongo que seria eso, que los juguetes que le ponía a su disposición, no tenían interés para ella. ¿Quién sabe lo que pasaba por su cabecita?

Ahora la peque, ha crecido. Esta cerca de los 3 años y su juego simbólico esta cada vez mas presente entre sus divertimentos. El juego simbólico, es la capacidad que tienen los niños para recrear situaciones de la vida real y adoptar el papel de por ejemplo un médico, o de su propia mamá, imitando también situaciones vívidas con anterioridad que les haya gustado mucho hacer. Estos juegos son muy importantes para los peques, les da seguridad, les proporciona placer, les ayuda a entender la realidad en la que viven, les ayuda a superar miedos... y a modo de recordatorio, como un post nostálgico de los que guardaré con cariño, hoy me propongo enumerar a lo que juega la peque, desde hace algunos unos meses.

A contar cuentos a los muñecos: los pone a todos al final del pasillo, en la pared y se lía a relatar las mil y un historias que tenemos en la estantería del salón. A veces el juego se torna un poco malvado y le da por castigarlos a todos. Algo malo habrán hecho...

A buscar y amontonar piedras en el parque: le encantan las piedras, no se que tiene con estas, pero es amor. Cuando nos vamos del parque siempre terminamos con dos o tres en el bolsillo, para la colección que tenemos en casa. Creo que tengo que ir desalojando unas cuantas ya, que no nos caben en el bote. Hace unos días, reclutó a una niña mayor que ella, para su cometido y ahí que estuvieron las dos, un buen rato recolectando piedras como si fuesen repollos... por cierto la niña encantadora. A Eli le encanta jugar con niñas mayores. Siempre que ve a una niña mayor la persigue, le dice su nombre y como nunca se ha encontrado con niñas desagradables, no tiene miedo. Tiene una relación muy especial con una niña de la urba ¡que tiene 11 años! Es genial.

A acostar a los peluches y muñequitos: Este juego es muy muy recurrente. Lo hace todos los días, y varias veces al día. Creo que le da seguridad. Necesita cojines, su almohada y mantitas o sabanitas por doquier... y te vas encontrando por toda la casa una sucesión de camitas improvisadas, por el pasillo, por su cuarto, en el salón... Parece el museo del sueño.
Les arropa, les dice "venga chicos a dormir" les cierra la puerta y me dice "ssshhh mamá no hagas ruido que están durmiendo" al medio minuto abre la puerta y les dice "venga chicos a levantarse" y así se tira las horas muertas.
Nala y Nino haciendo que duermen.
Los Playmobil también participan, no te vayas a creer...
A hacer helados: otro día, me la oigo pegando gritos... "heladooooos, quien quiere heladoooo" y me encuentro con esto. La verdad es que no le hemos dado muchos helados a Eli. Este verano con los amigos en Cádiz, se comió alguno, de esos de tamaño miní. Y le supieron a gloria. Pero el que mas disfrutó fue el que se comió en las fiestas del pueblo, con los abus y la tía. Disfrutó ella y a los abus se les caía la baba... Tres al año no hacen daño... jejeje :)

"Mamá, quieres uno" me dice, por que ella afirma, no pregunta. Lo da por hecho y tiene que ser, si y ahora, no vayas tu a querer secarte la espuma de fregar los platos. O te lo comes ahora o "¡que se enfriaaaan!" jajajaja...

A hacer café: o cafel, como dice ella... venga dale que te pego con la cuchara. O si no hacemos yogures y le damos de comer a los bebés. Hay yogurt de pitufo, de fresa, de naranja, de menta, de limón...

A meter todo lo que encuentra en el orinal: Sobretodo cosas pequeñas. Si no encuentro algún juguete esta en el orinal o en su defecto, debajo del sillón. Leí que para la operación pañal, era muy bueno dejarles jugar con el orinal para que le perdieran el miedo. Bueno, pues Eli le da otro uso.  


Por una parte menos mal que no hace sus cositas ahí, si no menuda la que se lía...
"Y luego te quejas de que no juega con nada ¡MIRA!"
Y tus hijos, ¿A qué juegan? ¿Tienen ideas locas? ¿Juegas con ellos y les sigues la corriente? ¿Juegan mucho o se aburren enseguida?

DIY: Caja con pizarra magnética e imanes

16 de Octubre de 2018
Hoy traigo un tutorial para enseñarte a hacer un juguete muy versátil a tu peque. Se trata de una caja de madera con una lamina de pizarra blanca que también es magnética para poder pegar imanes y poder hacer dibujos con rotuladores especiales para este tipo de pizarras. 
Para ser sincera y que te salga bien el tutorial, tengo que comentar que tuve algún que otro problema con estas laminas... por que resulta que al final no eran tan mágicas magnéticas como parecían y tuve que comprar una pizarra de verdad y adaptarla a las medidas de la tapa y así finalmente, si funcionó el juguete como yo quería... 

Después de esta aclaración no me enrollo más. Los materiales que necesitarás son:
  • Una caja de madera del tamaño que quieras, yo la compre de unos 20 x 30 cm más o menos.
  • Una pizarra magnética de aproximadamente las medidas de la caja, yo la cogí un poco mas grande. Más vale que te sobre a que te falte, por si sale algo mal.
  • Madera de balsa que encontrarás en Leroy Merlin. Son unos listones de madera, que se pueden cortar con un cuter. 
  • Cola para madera.
  • Barniz.
  • Figuras de madera.
  • Tira adhesiva de imán.
  • Pintura acrílica.
  • Metro, Tijeras, Lápiz, Pinceles, Regla...

La pizarra la compré después...:S
La pizarra de la que te hablo es esta:


Hay que quitarle el metal que rodea a esta y cortarla con las medidas del interior de la tapa de la caja. Dentro de esta pizarra te encontrarás con  un cartón así que no te resultara difícil cortarla con unas simples tijeras. La lamina blanca es como aluminio blando... ten cuidado al cortarla que pega buenos tajos.

Medimos la tapa por donde colocaremos la pizarra magnética.


Cortamos la pizarra con las medidas deseadas.


Ponemos cola a la tapa.

Y pegamos la lámina de pizarra magnética en la tapa. Ya tenemos medio trabajo hecho.

Ahora vamos pegando los imanes a las figuras de madera. Tenía de otras manualidades planchas de imán grande que se puede recortar y pegar con cola... En las figuras pequeñas he pegado el imán de tira adhesiva.


Podemos dibujar el motivo que queramos en la caja... mi intención era pintar una nube contenta, con gotas de colores. Luego mi manejo con la pintura acrílica dejo mucho que desear y... verás más adelante el resultado. 


Mientras tanto me puse a pintar las figuras de madera después de ponerles el imán. Solo compré unas pocas figuras ya cortadas y me atreví a cortar unas cuantas piezas más del listón de madera de balsa, que resultarían ser figuras geométricas de diversos colores y así tener variedad de figuras para poder aprender los nombres de estas y los colores, poder hacer construcciones sobre la pizarra... lo que se le ocurra al peque. Además, no te olvides de que se puede dibujar con rotuladores sobre la pizarra lo cual nos da más posibilidades de entretenimiento y aprendizaje.
La pintura acrílica no tarda mucho en secarse pero yo las dejaba un día entero antes de ponerle un barniz para proteger la pintura.

Así es como quedó el dibujo... la nube la veo bien, pero pintar las gotas de colores fue un desastre. Para la próxima pensaré algo mas sencillo, viendo que no se me da demasiado bien pintar con pintura acrílica...
En esta foto, la parte de arriba blanca es el barniz que le estaba aplicando a la caja.

No te lo he dicho, pero antes de pintar la caja del color que quieras, lo ideal seria que quitases las bisagras y el cierre de la caja. Normalmente suelen llevar tornillos y es fácil quitarlos y volverlos a poner de nuevo. 

Ya tenemos la caja terminada.

Y dentro hay más imanes, que se pueden hacer con fieltro o goma eva, no hace falta que sean de madera. Lo mismo tienes por ahí todas esas figuritas sin un uso concreto y ya les puedes dar una utilidad, simplemente pegandoles un imán adhesivo. Seguro que los peques se lo pasan bomba quitando y poniendo figuras, haciendo diferentes composiciones o pintando en la pizarra...

Si hablamos del tiempo en hacer este DiY, en mi caso he tardado más de una semana en hacer el juguete de marras... entre que "no me funcionaba" la pizarra, pintar la caja y las figuras... estuve a punto de dejarlo por imposible, pero no me rendí. He tenido unos meses en los que necesitaba hacer algo con las manos... a veces me dan esas rachas en las que mi cabeza no para de pensar en cosas creativas y no puedo parar de hacer estas cosas. 
Pero ahora las obligaciones me tienen atada sin poder hacer casi ninguna manualidad. No tengo tiempo, más que de cuidar  a la peque, estudiar los últimos módulos de Inglés que me quedan para terminar el FP de Educación Infantil, seguir haciendo tareas de casa, más lo que va surgiendo... vamos, ¡que a ver lo que duro escribiendo post semanales!

Bueno, cuéntame, ¿Te ha gustado? ¿Te ánimas a hacer la caja con pizarra magnética?

Cosas que cambiaría si tuviera un segundo.

Pongamos por hipótesis que nos lanzamos a tener un segundo hijo. La verdad es que estoy lejos de querer ponerme a ello. Por una parte, pequeñísima hay que decir, que, si levantaría bandera verde para la concepción, a veces echo de menos tener un bebé pequeño en mis brazos. Pero por otro lado... no me veo capaz de ocuparme de dos niños.
Nunca hay que decir "de esta agua no beberé" y nadie más que yo sabe que esto es tan cierto como el mencionado liquido... Al principio de tener a la peque, mis allegados me decían, "irás pronto por el segundo..." y yo me negaba en rotundo, es más contestaba que yo ya había puesto mi granito de arena en esto de repoblar el planeta. Y según han ido pasando los meses, he ido siendo menos tajante en el asunto. Ni confirmo ni desmiento. Ni seguro ni nunca. No lo sé. Y estas vacaciones dándole vueltas de nuevo... otra vez me he visto sobrepasada con una. A sí que, con dos, estallaría... De momento es un No. Pero ¿y si mañana cambio de idea?
Por eso desde hace tiempo vengo dándole vueltas a como me enfrentaría a la llegada del segundo/a. Y hablando con mi marido alguna vez de este tema, salieron varios asuntos que cambiaría con respecto a mi primera maternidad que enumeraré a continuación.

1. Si tuviera un segundo... no le daría leche materna. Ni siquiera lo intentaría. Si me sigues, sabrás de mi fracaso en la lactancia con mi peque. No volvería a pasar por ello ni por todo el oro del mundo. Se que cada niño es diferente, pero yo no soy la misma de hace 33 meses. Pediría las dichosas pastillas para cortar la poca leche que pudiera aparecer y santas pascuas. No pienso someterme a esa experiencia de nuevo. La primera vez me impidió disfrutar de mi hija los primeros meses, me hundí, abrió la puerta a un infierno que sufrí durante los siguientes meses y no pienso pasar por eso sabiendo el daño que me hizo. Mis hijos no se merecerían una madre infeliz. Y lo mejor de todo es que no tengo ni rastro de culpabilidad cuando lo pienso o lo hablo con mi marido.

2. Si tuviera un segundo... las visitas al hospital se reducirían... a cero. Si con la peque vinieron pocos, con el futuro H. no dejaría entrar en la habitación a nadie que no sea mi marido, mi hija o las enfermeras. Y, es más, en casa tampoco. Mínimo hasta que el crío/a tuviera un mes, nadie le conocería. Seguramente fuera difícil de cumplir... sobre todo que no vengan a casa, pero lo intentaría por todos los medios posibles. Hay que tener un poco de empatía en esos momentos en los que estas tratando de volver a tu ser y de recomponerse otra vez, como familia...

3. Si tuviera un segundo... me daría tiempo para recuperarme. Con la peque, quisimos ir muy rápido a los sitios y esto no hacía más que provocarme una frustración tremenda. Me sentía vulnerable y frágil para todo lo que tenía que afrontar y la más mínima salida de casa con la niña me provocaba una angustia horrible. Subimos al pueblo a ver a la familia de mi marido a los 15 días de nacer la niña, mi familia organizó una comida en un restaurante lleno de gente al mes de nacer Eli, fuimos demasiado pronto a cenar por ahí... a la semana de nacer la peque ya estaba limpiando la casa... iba acelerada, como si no hubiese pasado nada. Y aquellos planes, seguir con mi vida de antes, en ese estado de debilidad, no hizo más que empeorarlo todo.

4. Si tuviera un segundo... no haría caso a los comentarios negativos de nadie. Es decir, sabría que mi cabeza me estaría jugando una mala pasada, sabría que las hormonas camparían a sus anchas y que cualquier comentario “malicioso” provocaría en mi un aluvión de sentimientos tristes y rabiosos. Interpretaría las cosas como son en realidad y no como mi cabeza hormonada cree que son. En caso de saber a ciencia cierta que el comentario ha sido tirado a cuchillo, intentaría pasar de eso no haciéndolo una bola monumental que acabaría fastidiando los días siguientes. Seguramente con el segundo… las personas que me fastidiaron con sus desafortunados comentarios, habrían aprendido a reservarse todo tipo de opinión. Esa es mi esperanza… pero me enfrentaría totalmente de otra manera a ese problema. Eso seguro.

5. Si tuviera un segundo... intentaría no controlarlo todo. Si algo he aprendido con mi peque es que hay cosas que son inevitables: como la cantidad de regalos que va a recibir el mochuelo en Reyes, que le ofrezcan chuches, que cuando se queda con los Abus se saltan a la torera algunas “normas”, que con mi marido mi hija se mancha más… He entendido que muchas veces no llego a todo. Que tengo que tratar de delegar, de relajarme en el cuidado de la niña. Dejarme llevar. Soy la que va diciendo “esto sí” “esto no” y a veces tanta responsabilidad me acaba saturando la cabeza.
Al principio les daba importancia a cosas que ahora me parecen absurdas por eso… seguro que con el siguiente H. esos problemas que engrandecí con la peque, no serian nada comparado con el cansancio acumulado de cuidar de otro más…

Y tú, si tuvieras otro hijo/a ¿Cómo te plantearías tu siguiente maternidad? ¿Intentarías corregir errores de primeriza o te dejarías llevar por el momento?